Esta receta se preparaba en mi casa con frecuencia para acompañar otros alimentos y también como plato único, pues son tan deliciosas que por sí mismas ya son un lujo. Esta receta de patatas a lo pobre de la abuela nació en Andalucía en los años del hambre, cuando había que apañarse con lo que hubiera en la despensa. Resultó una receta tan deliciosa que, a pesar de ser tan sencilla y humilde, se extendió por todo el país y hoy día se le tiene gran aprecio.

Precisamente su grandeza reside en su sencillez y puede considerarse una receta de aprovechamiento, ya que se usaba lo que se tenía a mano, básicamente: patatas, cebollas, pimientos… sacándoles el máximo partido en cuanto a textura y sabor. Igualmente ocurría con el bacalao, que era el pescado más consumido en la posguerra y se usaba en muchísimas recetas, tienes un ejemplo en mi post de Potaje de bacalao con garbanzos.
El secreto: confitar, no freír
Hoy día, sigue siendo muy popular, pero hay quien cree que es como freír patatas y cebolla y como verás, esto no es así. De hecho, su encanto reside justamente en que no son patatas fritas, sino que se deben confitar. Los tiempos y la temperatura marcan la diferencia.
Confitar es cocinar despacito, en aceite y a fuego suave, para que la patata se vaya haciendo por dentro hasta quedar melosa, en lugar de tostarse por fuera como una patata frita. Por eso la sartén va tapada y el fuego al mínimo: la patata se hace con el aceite y con su propio vapor, y se va empapando del dulzor de la cebolla y el pimiento. Es un plato que pide paciencia, pero te lo agradece con creces. Más abajo, en las preguntas frecuentes, te cuento mis trucos para que te queden perfectas.

Patatas a lo pobre receta de la abuela
Ingredientes
Pasos a seguir
- Pelar las patatas y cortarlas en rodajas de un dedo de grosor. Salpimentar con sal gorda.
- Pelar y laminar los ajos. Cortar los pimientos a tiras y la cebolla en juliana.
- Poner a calentar el aceite a fuego medio en una sartén. Añadir toda la verdura menos la patata junto a la hoja de laurel. Rehogar un par de minutos.
- Colocar las patatas en la sartén y darles un golpe de fuego algo más fuerte, un minuto por cada lado, para que se forme una capita dorada por fuera.
- Bajar el fuego al mínimo y tapar la sartén. Cocinar durante 15 o 20 minutos sin apenas remover, hasta que la patata esté tierna.
- Un minuto antes de terminar, añadir unas gotas de vinagre.
- Servir inmediatamente.
Notas

Tipos de patata y otros consejos
Como siempre en todas las recetas, puedes eliminar algún ingrediente que no te guste. A mi madre nunca le gustó ponerle ajo, por ejemplo. O puedes usar solo una clase de pimiento, el que tengas por el frigorífico, para eso es una receta de cocina de aprovechamiento, para darle salida a los alimentos que nos sobran o con los que no sabemos qué hacer. Por ejemplo, recuerdo un día en que no tenía cebolla para mis patatas a lo pobre y le puse un puerro y tengo que decir que quedó muy bueno también.
Qué patata elegir
- Monalisa: Es la reina indiscutible para este tipo de recetas. Al tener un porcentaje equilibrado de almidón y agua, absorbe de maravilla los sabores del aceite de oliva, el pimiento y la cebolla, logrando esa textura «melosa» tan característica sin llegar a romperse.
- Kennebec (o patata gallega): Es una patata excelente y muy consistente. Soporta perfectamente la cocción lenta y tapada de la receta tradicional sin perder la forma de rodaja.
- Red Pontiac (la de piel roja): Otra opción fantástica porque aguanta muy bien el pochado y mantiene una textura firme y jugosa.
Preguntas frecuentes sobre las patatas a lo pobre
¿Por qué se llaman patatas «a lo pobre»?
Porque nacieron en las casas más humildes, con lo poco que había en la despensa: patatas, cebolla, pimiento y un buen chorreón de aceite. Sin carne ni pescado, pero con un sabor que de pobre no tiene nada.
¿Cuál es el secreto para que queden melosas y no se rompan?
Yo lo hago así: al principio les doy un golpe de fuego un poquito más fuerte, solo un minuto, para que se forme una capita por fuera. Esa capita protege la patata y hace que por dentro quede tierna, tierna. Luego bajo el fuego al mínimo, las tapo y las dejo pochar tranquilas, sin apenas removerlas, porque cuando ya están tiernas se deshacen con nada. Como mucho, un meneíto a la sartén de vez en cuando.
¿Cuándo se echa la sal?
Yo siempre les echo sal gorda y al principio. Además de repartir bien el sabor, la sal al comienzo ayuda a que la patata no se deshaga durante la cocción lenta.
¿Qué pimientos se usan?
Las mujeres de mi familia las hacían solo con pimiento verde, y así empecé yo. Con los años empecé a añadirle pimiento rojo y, a veces, hasta amarillo, de esos tríos de colores que venden juntos. Le da un punto alegre y más dulzor sin desvirtuar la receta. A mí me encanta.
¿Qué hago con el aceite que sobra?
¡Ni se te ocurra tirarlo! Yo siempre lo he colado y guardado, porque se queda con un sabor dulce a cebolla que es una maravilla como base para un buen sofrito. Como las patatas se hacen despacito y a fuego suave, el aceite no llega a quemarse, así que sigue siendo un aceite de oliva virgen extra estupendo. Guárdalo en un tarro bien cerrado, lejos de la luz, y úsalo en los días siguientes.
¿Con qué sirvo las patatas a lo pobre?
Son la guarnición comodín de la cocina andaluza y van con casi todo. En casa las pongo muchísimo con mi pollo empanado, jugoso por dentro y crujiente por fuera. También quedan de lujo con un pollo al horno a la cerveza o con un pescado en salsa, como mi pescado en salsa cremosa de coco , porque la patata confitada empapa la salsa que da gusto. Y si quieres lo de toda la vida, un par de huevos fritos por encima y a mojar.
Y si eres de patatas como yo, no te pierdas mis patatas bravas y mi tortilla de patatas
¿En qué se diferencian de las patatas panaderas?
Se parecen tanto que muchas veces se usan como sinónimos. Por lo general, las panaderas llevan solo patata y cebolla, y a veces se hacen al horno, mientras que las patatas a lo pobre llevan también pimientos y ajo.
¿Se pueden hacer en la freidora de aire?
Sí, pero quedan más asadas que confitadas. Están ricas, aunque no tienen esa textura melosa de la sartén tapada a fuego lento.
¿Se pueden hacer con antelación?
Donde están de verdad buenas es recién hechas. Si te sobran, caliéntalas en la sartén a fuego suave con una gotita de aceite. En el microondas se quedan tontorronas.
Y si eres de patatas como yo, no te pierdas mis patatas bravas y mi tortilla de patatas.






Sin duda, una receta maravillosa rescatada de la cocina humilde andaluza pero con un resultado de 10. Me encanta!