Salsa brava receta

Salsa brava receta

Se podría estar hablando de salsas durante días porque existen en todos los lugares del mundo. Las hay más calóricas, picantes, agridulces, calóricas, light… de texturas diferentes, etc. Pero si hay una salsa que triunfa en todos los restaurantes españoles que hay alrededor del mundo y en nuestro propio país, es la salsa brava, cuya receta tiene algún que otro misterio.

Esta salsa tan adictiva tiene su origen en la tapa española por excelencia: las patatas bravas. Son tan típical spanish, que en 2008 la mismísima ONU  las reconoció como plato típico de España en un recopilatorio de recetas propias de nuestro país. Ahí es nada.

Hay varios bares madrileños, ya desaparecidos, que se atribuyen su invención, pero como no podemos viajar en el tiempo, nos quedaremos con la ganas de saberlo. Lo que sí es verdad es que fué tanta su aceptación, que esta receta se extendió por todo el país y hoy día es raro un bar español donde no sirvan papas bravas.

En cuanto a la receta original de la salsa de esta ilustre tapa, hay dudas sobre si el color rojo se debía al uso del pimentón o a una base de tomate. Yo te voy a contar como hago yo mi salsa brava y ya verás que con lo rica que está, no solo la comerás con las patatas; descubrirás lo versátil que es y no te faltará en la nevera. Al final de este post te doy alguna idea.

tomates para salsa brava

Ahora vamos a seleccionar los ingredientes que necesitamos para un buen tarro de nuestra receta de salsa brava:

  • 1 tomates maduros
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 calabacín
  • 150 ml de tomate frito casero o estilo casero
  • Un par de cucharadas de salsa de soja
  • 2 guindillas ( o una si no eres tan valiente)
  • 2 cucharadas de vinagre de jerez

La preparación de esta salsa es bien sencilla:

  1. lavar el tomates y cortarlo en trozos medianos. Pelar el calabacín y la cebolla y trocearlos. El ajo solo lo pelamos.
  2. Poner la verdura en un cazo y cubrir de agua con un poco de sal. Cocer a fuego medio durante 10 minutos, no hace falta que se ponga demasiado tierna. Sacar del agua y poner en la turmix o en el procesador de alimentos. Añadir los demás ingredientes de la lista y triturar hasta obtener una salsa homogénea y no muy espesa. Si te queda demasiado espesa, añade unas cucharadas del agua de la cocción.
  3. Poner en un tarro o en un biberón de salsa con boquilla para facilitar su consumo y guardar en el frigorífico.

Notas y sugerencias

Como te he contado más arriba, hay dudas sobre la composición original de esta salsa, así que esto permite alguna que otra libertad. Por ejemplo, lo de añadirle un calabacín. Lo hice una vez que no tenía cebolla y como el calabacín tiene también cierto dulzor, decidí probar. El resultado es que no varía mucho el sabor, pero resta acidez al tomate y hace la salsa mucho más cremosa. Ahora siempre le pongo los dos ingredientes: cebolla y calabacín.

En cuanto a la salsa de soja, añadir un poco realza el sabor del conjunto y casi no necesitamos ponerle sal.

De todos modos, estas aportaciones personales aportan algunos matices, pero no desvirtúan en absoluto la receta de la salsa brava original.

Puedes añadir esta salsa a tus platos de barbacoa y también te valdrá para animar unas crudités. A partir de ahí, lo que tu imaginación quiera.

Si te gustan las salsas, te aconsejo que leas también:Salsa de yogur griega (tzatziki)



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.