El elixir rojo que te da alas
Mi idea de hacer pasta fresca de remolacha nació durante en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Se contó que hubo un producto que desapareció por completo de los estantes de los supermercados. No fueron complementos vitamínicos, ni los accesorios técnicos, sino algo tan sencillo como el zumo de remolacha. La demanda de los atletas fue tan masiva que se agotó en casi toda la ciudad porque se corrió la voz sobre su capacidad para mejorar el flujo sanguíneo y la oxigenación muscular gracias a su alto contenido en óxido nítrico
Cuando descubrí esta historia y profundicé en que hay detrás de este «combustible rojo», mi forma de ver este ingrediente cambió por completo. Reconozco que antes la remolacha no era habitual en mi despensa, pero a raíz de conocer su impacto real en el rendimiento deportivo, empecé a buscar formas creativas de incorporarla en mi día a día, sobre todo en las épocas del año como la primavera y el verano, donde me siento más fatigada y con menos fuerza. Si a ti también te ocurre esto te dejo otra receta que te va a encantar: Crema de remolacha al estilo borsch
Un color y un sabor que enamoran
Lo que empezó como un experimento se convirtió en un hábito. Primero fueron las ensaladas, donde su color vibrante y su sabor dulce empezaron a ganar protagonismo. Luego me atreví con las sopas y cremas, descubriendo que aporta una textura y un punto sorprendentes. Pero el verdadero gran descubrimiento personal fue la pasta fresca de remolacha.
Al añadir remolacha a la masa, no solo conseguí un plato visualmente espectacular para el blog, sino que creé la comida para activarme en momentos bajos. Al combinar los hidratos de carbono de la pasta con el poder vasodilatador de la remolacha, se obtiene una ayuda natural increíble. Consumiendo este plato unas dos o tres horas antes de un día intenso, permites que tus mitocondrias funcionen con mayor eficiencia, reduciendo el cansancio.
Estos son los ingredientes que necesitamos para unas 4 o 5 raciones de pasta fresca de remolacha:
- 4 remolachas cocidas
- 1 patata grande
- 1 taza de harina
- 1 huevo
- Sal y pimienta
El modo de preparación es el siguiente:
- Cocemos la patata en agua con sal hasta que esté tierna.
- Trituramos las remolachas cocidas hasta obtener un puré.
- Añadimos a la patata, que hemos aplastado previamente en un bol, y mezclamos.
- Agregamos el huevo y la harina y continuamos mezclando.
- Ponemos un poco de pimienta negra molida.
- Dejamos reposar una media hora.
- Hacemos rollos largos y cortamos en trozos regulares.
- Hacemos ranuras con un tenedor.
- Hervimos unos tres minutos, hasta que floten en la superficie del agua.
- Acompañamos con nuestra salsa favorita.

