Preparar salmón curado en casa puede imponer un poco al principio si nunca lo has intentado, pero te prometo que en cuanto le pierdas el miedo te vas a reír de lo fácil que es. Pasarás a formar parte del club de fans incondicionales de esta técnica milenaria. A mí, personalmente, me ha salvado la vida en incontables ocasiones: desde esas visitas imprevistas a última hora hasta los picoteos, aperitivos o cenas fáciles y deliciosas de fin de semana, donde quieres comer como una reina sin encerrarte dos horas en la cocina. Es abrir la nevera, lonchear un poco de este salmón… y resolver con un éxito absoluto. Sin olvidarnos de la parte nutricional, ya que se puede decir que se le podría calificar de comida para el cerebro.

La técnica milenaria que te hace la vida más fácil
Cocinar es un verdadero placer, pero seamos sinceros: hay días en los que necesitamos optimizar el tiempo al máximo. La clave para comer bien durante la semana y evitar caer en la tentación de los precocinados es contar con recetas fáciles
Y esta técnica de curación es, sin duda, una de mis favoritas. Al extraer la humedad del pescado conseguimos dos cosas mágicas: prolongar su conservación durante varios días en perfecto estado y transformar su textura en algo suave y meloso, muy similar a un “jamón del mar”. Una de las recetas con la que más triunfo es mi ensalada de salmón ahumado con huevo y alcaparras.
Además, es una técnica de lo más versátil. También la utilizo muchísimo con otros pescados como el bacalao. Como el bacalao es más magro y no tiene la grasa natural del salmón, mi truco infalible es guardarloya fileteado, una vez curado, dentro de un tupper cubierto con un buen aceite de oliva virgen extra. De esta forma se mantiene jugosísimo y listo para añadir a ensaladas, tostas o platos rápidos en cualquier momento.
Salmón curado con sal y azúcar al eneldo
Ingredientes
Pasos a seguir
- Enjuagar el salmón y secar con papel absorbente una vez que lo hayamos descongelado (porque hay que congelarlo, por lo que todos sabemos).
- En un recipiente poner la sal y el azúcar a partes iguales junto con el eneldo, las bolas de pimienta machacadas y la ralladura de limón. Remover con nuestras manos para que quede una mezcla homogénea.
- En otro recipiente un poco hondo acostamos el salmón y lo tapamos con la mezcla. Dejar un mínimo de 24 horas y un máximo de 3 días tapado y en la nevera. El tiempo dependerá del grado de curación que queráis conseguir y de lo grande que sea el trozo de salmón. Si pesa unos 700 grs lo dejo un día, pero a mí me gusta poco curado. Lo suyo es que a las 24 horas lo compruebes, (yo le corto un pedacito de un extremo para probarlo y si aún no está, lo dejo que cure unas horas más) ya que es una cuestión de gustos. También es buena idea ir retirando el líquido que va soltando a medida que va curando.
- Sacar del recipiente la pieza de salmón y eliminar la sal y el azúcar ayudándonos con un papel absorbente. Guardar en un tupper en el frigorífico. Filetear o cortar en taquitos según lo vayas necesitando para diferentes platos.
Notas

Formas irresistibles de disfrutar de tu salmón curado en casa
Tener un taco de salmón curado en la nevera es como guardar un tesoro gastronómico listo para usar. Cada vez que lo preparo, es imposible no viajar en el tiempo a la época donde vivía en Londres y trabajaba en un restaurante. Fué allí donde un compañero me enseñó a prepararlo. Recuerdo con especial cariño esas reuniones improvisadas después de larguísimas jornadas entre fogones, cuando nos juntábamos amigos y compañeros de cocina de medio mundo alrededor de una mesa compartida. Preparábamos platos sencillos con lo que teníamos, pero llenos de técnica, sabor y mucha pasión.
Si quieres algo diferente y salir del clásico canapé, aquí tienes cuatro combinaciones con las que disfruto muchísimo:
- Pizza artesana de salmón y mozzarella fresca: Añade las finas láminas de salmón curado justo al salir la pizza del horno (jamás antes, para no alterar su textura melosa). Con la mozzarella fundida, unas hojas de rúcula fresca y un buen hilo de aceite de oliva virgen extra, es pura gloria urbana.
- Ensalada crujiente de brotes, manzana y queso feta: El toque salado y aromático del salmón combina de cine con el dulzor ácido de la manzana verde (Granny Smith). Suma unos dados de queso feta y nueces para un contraste crujiente que engancha.
- Paté cremoso de salmón expres: Un guiño a aquellos aperitivos rápidos en la capital británica. Basta con triturar un pedazo de tu salmón con un par de cucharadas de queso crema, unas gotas de limón y cebollino fresco. Un untable casero a otro nivel.
- El clásico imbatible: Ensalada con huevo poché y alcaparras: Sin duda, mi forma predilecta de comerlo. La yema líquida del huevo abraza la carne del salmón, mientras que las alcaparras aportan el punto acido perfecto para equilibrar la grasa natural del pescado.


