Estos mejillones rellenos al horno, los tigres de toda la vida, son lo que yo llamo «croquetas con concha». Si sabes hacer croquetas, tienes mucha batalla ganada; y si no, es el momento de echarle valor y convertirte en un as de la bechamel. Te aseguro que son más fáciles de liar que las croquetas, y la masa no se te queda pegada en las manos.
Además, al hornearlos en vez de freírlos le restamos unas cuantas calorías a una de esas recetas de toda la vida que nos encantan… y quedan incluso más crujientes.

Croquetas con concha: todo está en la bechamel
La cremosidad es la palabra clave en esta receta, y todo depende de la bechamel. Es la misma que la de unas buenas croquetas, con un truco que marca la diferencia: en lugar de usar solo leche, aprovecho parte del caldo que sueltan los mejillones al abrirlos al vapor. Así la bechamel sabe a mar desde el primer bocado.
Eso sí, ojo con la sal: el mejillón es bastante salado, así que prueba la bechamel antes de añadirla. Para darle color y un punto de sabor le pongo dos cucharadas de tomate frito casero y, si te atreves, media cucharada de pasta de curry rojo tailandés.
Un bocado barato y lleno de proteínas
Otro punto a favor de esta receta es su bajo coste, ya que el mejillón es un alimento muy económico que además de aportar mucho sabor a cualquier plato donde lo usemos, tiene una gran cantidad de proteínas fundamentales para el organismo.
Cómo elegir buenos mejillones
Como en toda receta que lleve mejillones, debes asegurarte de que sean de calidad. A todos nos ha pasado llevarnos un fiasco al abrir unos mejillones al vapor y comprobar con decepción que dentro había un bichito escuchimizado. Ese es el pequeño riesgo que corremos con los bivalvos: al tener dos conchas no podemos ver su interior antes de comprarlos. Así que cómpralos en un lugar de tu confianza, donde no te den gato por liebre.
Al horno, no fritos: más crujientes y más ligeros
Al principio dudé de si quedarían igual de ricos terminándolos al horno, porque siempre los había comido fritos. Pero te aseguro que quedan incluso más crujientes y, además, nos ahorramos bastantes calorías.

Mejillones rellenos
Ingredientes
Pasos a seguir
- Limpia bien los mejillones y ábrelos al vapor en una cacerola con un vaso de agua. Deja enfriar.
- Saca los mejillones y trocéalos. Reserva el caldo de la cocción y una de las dos conchas de cada uno, la más bonita.
- En una sartén amplia, sofríe en el aceite la cebolla y el pimiento picados. Cuando la cebolla esté transparente, añade los mejillones troceados y remueve con una cuchara de madera.
- Añade la harina y deja que se tueste un minuto a fuego suave.
- Ve añadiendo poco a poco el caldo de los mejillones y la leche, sin pasar de 700 ml de líquido en total y sin dejar de remover. Incorpora el tomate frito y las especias. Prueba de sal: el mejillón es bastante salado.
- Cuando la masa esté a punto, deja que se enfríe.
- Precalienta el horno a 180 °C con el gratinador encendido.
- Rellena las conchas con la bechamel ayudándote de una cuchara, píntalas con huevo batido y cúbrelas con pan rallado.
- Hornea unos 12-15 minutos, hasta que estén doraditas.
Notas
Lo que me preguntáis de esta receta
¿Se pueden preparar los mejillones rellenos el día antes?
Sí, perfectamente. Déjalos rellenos y empanados en la nevera, bien tapados, y hornéalos al día siguiente. Es lo más cómodo si tienes invitados.
Sí, pero siempre antes de hornearlos: rellenos y empanados, sin pasar por el horno. Si luego los vas a hornear, pásalos antes al frigorífico para que se descongelen: como solo están 15 minutos en el horno, congelados no da tiempo a que se hagan por dentro. Si los vas a freír, en cambio, puedes freírlos directamente congelados y quedan bien.
¿Y si prefiero freírlos?
Se puede, pero entonces hay que empanarlos por ambos lados: pasar por huevo y pan rallado toda la superficie, no solo poner un poco de pan rallado por encima como hacemos para el horno.
¿Se pueden hacer mejillones rellenos con mejillones de lata?
Sí, y es un truco que aprendí cuando algún cliente me pedía mis tigres y no tenía mejillones frescos a mano. Cuando las conchas te salgan bonitas y perfectas, lávalas y guárdalas. Así, otro día puedes preparar tus tigres con mejillones en escabeche de lata. En lugar del caldo de abrirlos al vapor, añade a la bechamel un poquito del escabeche de la lata, que le da un punto muy rico, o un poco de caldo de pescado (fumet), según lo que tengas. Quedan también riquísimos.
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