Empanadillas en el horno

Empanadillas en el horno

¿Hay algo más rico que una crujiente y dorada empanadilla? Si ves una fuente llena de este manjar, es casi inevitable que cojas una, incluso a riesgo de quemarte la lengua.  Tienen el poder, junto con las croquetas, de atraerte con su olor y su aspecto…

Aún recuerdo a mi abuela Carmen riñéndonos a mis primos y a mí por robar estas empanadillas de atún en el horno cuando aún estaban calientes. Son tan deliciosas que no podíamos esperar a que se enfriasen. Una receta que ella heredó también de su abuela, ya que es una manera de reutilizar diferentes restos de comidas y convertirlos en un bocado crujiente. Hoy te la traigo para que aprendas cómo, con muy poco, se consigue un resultado espectacular.

empanadilla sin hornear y con el repulgue hecho

Empanadillas en el horno, una receta de aprovechamiento

Esta receta de empanadillas al horno tiene una atracción muy especial: su barniz de huevo batido les da un dorado precioso. Al no llevar ni una gota de grasa de más, quedan increíblemente ligeras y crujientes.

Aquí en el sur, la empanadilla de toda la vida siempre se ha frito en la sartén bien calentita —de la misma forma que tratamos a nuestro maravilloso pescaíto frito—. Y aunque en Andalucía presumimos de tener los mejores aceites de oliva del mundo, el horno es un recurso de categoría si queremos quitarnos un buen puñado de calorías de encima sin sacrificar ni un ápice de sabor. Además, controlar las frituras siempre es un acierto para cuidarnos en el día a día, como podéis leer en este artículo sobre el aceite de fritura.

En cuanto al relleno, aquí no hay reglas fijas y las posibilidades son infinitas. En la tradición de las casas sevillanas, las empanadillas son un pilar del «aprovechamiento» y del tapeo casero. El toque andaluz no está solo en el relleno (donde el atún con tomate o la pringá del cocido son reyes), sino en la técnica y en ciertos secretos que pasan de abuelas a madres. Para el relleno de hoy uso mi tomate frito casero, que le da un sabor que no tiene nada que ver con el de bote.

Los trucos de las abuelas

Uno de estos trucos era el de mi vecina Rosario, cuyas empanadillas tenían un aroma espectacular y una textura que se deshacía en la boca (como un hojaldrado natural). Ella sustituía 20 ml del agua de la receta por un buen Fino de Jerez o una Manzanilla de Sanlúcar. El alcohol se evapora por completo en la cocción, pero los ácidos del vino ayudan a romper el gluten de la harina, haciendo que la masa quede mucho más crujiente, tanto al horno como frita… Así que como en todo, «cada maestrillo tiene su librillo».

Y para darte más ideas, podemos ponernos estupendas con unos pimientos asados con curry y queso feta, o tirar de la clásica combinación de carne y aceitunas. Incluso, para los más golosos, están esas empanadillas dulces de cabello de ángel que son un clásico de nuestros obradores andaluces. Si no las has probado, son toda una delicia. Pero hoy las preparo de atún, las tradicionales de toda la vida en mi casa y no sabéis las ganas que tenía de darme el capricho y conectar emocionalmente con esa etapa de mi vida.

Volviendo al tema que nos ocupa, antes de ponerme nostálgica, lo que intento decirte es que al final, una empanadilla es como una pequeña pizza que cerramos por los bordes: le va bien absolutamente todo. Sin ir más lejos, puedes rellenarlas con lo que te sobre de la Ropavieja receta,que ya de por sí es un plato de aprovechamiento

¡Aquí en mi cocina no se tira absolutamente nada!

bol de harina para preparar empanadillas

Bandeja de empanadillas hechas en el horno

Empanadillas al horno de atún

Empanadillas de atún al horno como las de mi abuela: doradas, crujientes y perfectas para cenas, meriendas o picnic.
Tiempo de preparación 35 minutos
Tiempo de cocción 12 minutos
Reposo de la masa 30 minutos
Tiempo Total 1 hora 15 minutos
Raciones: 15
Plato: cena, meriendas, picnic
Cocina: andaluza, Mediterránea
Calorías: 145

Ingredientes
  

  • 350 g de harina de repostería
  • 100 ml agua
  • 70 ml aceite de oliva suave o girasol
  • 5 g de sal
  • 150 g de atún en aceite
  • 3 huevos
  • 30 g de aceitunas o pepinillos
  • 4 cucharadas de tomate frito casero
  • Una cucharadita de orégano
  • Media cucharadita de pimienta negra molida

Pasos a seguir
 

  1. Preparar la masa casera: Pon la harina en un bol amplio, haz un hueco en el centro y añade el agua, el aceite y la sal.
    Mezcla desde el centro hacia afuera hasta que se forme una masa de aspecto arenoso. A continuación, pásala a la mesa y trabaja durante 4 o 5 minutos hasta que quede lisa y suave (no necesita mucho amasado). Por último, envuélvela en film transparente y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente; este paso es vital para que la masa se relaje y luego la puedas estirar fácilmente sin que se encoja.
  2. Cocer dos de los huevos y encender el horno a 200 grados.
  3. Eliminar el exceso de aceite del atún y poner en un bol junto con el tomate, las especias y los encurtidos. Mezclar.
  4. Una vez fríos, rallar los huevos y añadir a la mezcla. Remover con una cuchara.
  5. Divide la masa en 15 bolitas iguales (de unos 33 gramos cada una) y estira cada una con el rodillo hasta formar el círculo.
  6. Batir el huevo que nos quedó.
  7. Pon una cucharada de relleno en el centro de cada oblea y ciérrala por la mitad. Sella el borde con un repulgue: ve doblando el filo sobre sí mismo, pellizcando con los dedos, como una trenza. Si tienes prisa, puedes aplastar los bordes con un tenedor, pero el repulgue queda más gordito, no se quema y es la parte más crujiente.
  8. Pintar con el huevo batido y meter en el horno por unos 12 minutos. Sacar cuando estén doradas en el grado que más nos guste.

Notas

💡Bandeja caliente: Introduce la placa o bandeja vacía en el horno mientras se precalienta. Cuando vayas a hornear, coloca las empanadillas directamente sobre la bandeja caliente (puedes usar papel para horno). Esto cocina la base al instante y evita que se humedezca.
Relleno totalmente frío: Nunca unas la masa con el relleno tibio o caliente. Debe estar frío, idealmente cocinado el día anterior. Esto hace que la grasa esté sólida, facilitando el repulgue y manteniendo los jugos atrapados.

Lo que me preguntáis de esta receta

 

¿La masa se puede congelar antes de armar las empanadillas?

Puedes congelar la bola de masa envuelta en film transparente y descongelarla en la nevera desde la víspera. Otra opción estupenda es congelar las obleas, pero acordándote siempre de separarlas entre sí con papel vegetal o plástico para que no se peguen.

¿Aceite de oliva o de girasol?

Para la masa nos encanta usar aceite de oliva virgen extra (AOVE), aunque con un pequeño matiz: conviene elegir una variedad suave, como la Arbequina, para que no enmascare el sabor de los ingredientes. Si prefieres un toque neutro o no dispones de un virgen extra suave, el de girasol también funciona bien.

¿Cómo se cierran las empanadillas: con tenedor o con repulgue?

Aunque el tenedor es el recurso rápido, el auténtico cierre andaluz es el repulgue: ir doblando el borde sobre sí mismo como una trenza. El tenedor deja los bordes planos y muy finos, y se queman antes de que el resto de la empanadilla esté dorada, tanto en el horno como en la sartén. El repulgue crea un borde gordito y crujiente que acaba siendo la parte favorita de muchos.


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