Sopa cremosa de tomate y cebolla

Sopa cremosa de tomate y cebolla
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Este es una de esas recetas que con muy pocos ingredientes nos da muy buen resultado. Y es que a veces, como ocurre en otras cuestiones de la vida, menos es más. Es el caso de esta sopa cremosa de tomate y cebolla.

Suelo preparar esta sopa cremosa en algún frío día de invierno en el que no me ha dado tiempo de preparar nada con antelación y me toca improvisar. Sus ingredientes son básicos, así que suelo tenerlos en la nevera casi siempre, y esto me permite preparar este socorrido plato.

Tomar una sopa o crema caliente me parece la forma más placentera de acabar un largo día de trabajo en invierno y es un modo beneficiarnos de las propiedades de las verduras, a la vez que calentamos el cuerpo. De hecho, hay estudios que hablan de los beneficios de tomar sopa durante todo el año, como por ejemplo que Hidrata el organismo.

tomates y cebollas para sopa cremosa

Asimismo, nos ayudará también a llenar el estómago y saciar el hambre sin recurrir a alimentos más calóricos y pesados. En consecuencia, vamos a disfrutar de un sueño más profundo y reparador, ya que comer demasiado por la noche puede impedir que descansemos como es debido por culpa de una mala digestión.

Si por último tenemos en cuenta el bajo coste de esta sopa cremosa de tomate y cebolla, ya no tendremos excusas para no prepararla, así que vamos allá.

Dificultad

Si la dificultad fuera temperatura, esta receta marcaría -5 grados.

Ingredientes para unas 3 0 4 persona:

  • 2 tomates grandes rojos
  • 2 cebollas dulces grandes
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 300 ml de agua
  • Hierbabuena, albahaca u otra hierba aromática
  • Cúrcuma y pimienta negra molida
  • Una cucharada pequeña de panela o azúcar (opcional)

¿Qué hacemos con todo esto?

  1. Poner a calentar tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una olla mediana.
  2. Pelar y cortar la cebolla. Partir el tomate en trozos (puedes pelarlo aunque yo no lo hago) y poner a sofreír todo a fuego suave durante 15 minutos aproximadamente.
  3. Añadir el agua, la sal, la cúrcuma y la hierba que más te guste.
  4. Dejar a fuego suave 10 o 15 minutos. Probar y si nos resulta algo ácida añadimos la panela o el azúcar, es cuestión de gustos y del tipo de tomate que hayamos usado, ya que algunos son más dulces que otros.
  5. Retirar del fuego y triturar con la batidora. Yo le dejo las hojas de hierba, pero si no te gusta encontrar los trocitos, retírala antes. También puedes pasarla por el chino si no pelaste los tomates y quieres quitar todos los pellejitos.

Notas 

Cuando la pruebes, vas a comprobar que no es ni una crema ni tampoco una sopa muy líquida. No sé si hay un nombre para este tipo de textura intermedia, si tú lo sabes, te animo a que nos lo cuentes.

Como sugerencia, puedes tomarla con unos picatostes o como yo con semillas y brotes. Otro acompañamiento perfecto es un chorrito de aceite de oliva, esto siempre me parece un topping perfecto para cualquier crema de verduras.

También puede servirte como base para una sopa de marisco. Solamente añadiendo unas almejas y gambas peladas una vez que la has triturado. Luego la dejamos unos cinco minutos más a fuego suave y listo.

Espero que te haya gustado mi receta y te animo a que mires también mi Pasta con crema de calabaza y queso azul, para un estupendo segundo plato.


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