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salmón curado con sal y azúcar

Salmón curado con sal, azúcar y eneldo

Una receta muy sencilla para disfrutar de un salmón jugoso y con una textura perfecta para cortar en láminas o dados.
Tiempo de preparación 15 minutos
curado en nevera 1 día
Tiempo Total 1 día 15 minutos
Raciones: 6
Plato: Aperitivo, entrantes
Cocina: escandinavo, noruego
Calorías: 230

Ingredientes
  

  • 600 g de salmón fresco de una sola pieza
  • 200 g de sal gorda
  • 200 g de azúcar
  • Unas ramitas de eneldo fresco
  • Pimienta negra en grano al gusto
  • Ralladura de medio limón

Pasos a seguir
 

  1. Congela el salmón al menos 5 días a -20 ºC (congelador de 3 o más estrellas) y descongélalo en la nevera. Si lo compras ya congelado o "apto para consumo en crudo", puedes saltarte este paso.
  2. Enjuagar el salmón y secar con papel absorbente una vez que lo hayamos descongelado.
  3. En un recipiente poner la sal y el azúcar a partes iguales junto con el eneldo, las bolas de pimienta machacadas y la ralladura de limón. Remover con nuestras manos para que quede una mezcla homogénea.
  4. En otro recipiente un poco hondo acostamos el salmón y lo tapamos con la mezcla. Dejar un mínimo de 24 horas y un máximo de 3 días tapado y en la nevera. El tiempo dependerá del grado de curación que queráis conseguir y de lo grande que sea el trozo de salmón. Si pesa unos 700 g lo dejo un día, pero a mí me gusta poco curado. Lo suyo es que a las 24 horas lo compruebes, (yo le corto un pedacito de un extremo para probarlo y si aún no está, lo dejo que cure unas horas más) ya que es una cuestión de gustos. También es buena idea ir retirando el líquido que va soltando a medida que va curando.
  5. Sacar del recipiente la pieza de salmón y eliminar la sal y el azúcar ayudándonos con un papel absorbente. Guardar en un tupper en el frigorífico. Filetear o cortar en taquitos según lo vayas necesitando para diferentes platos.

Notas

💡 El secreto para un curado perfecto: Es muy importante ir desechando el líquido que el salmón vaya soltando durante el macerado; si se queda sumergido en él, el curado no será homogéneo. Además, coloca un peso ligero encima (como un par de latas de tomate de medio kilo), pero sin aplastarlo en exceso: queremos compactar la carne para que sea fácil de cortar, no aplastar las fibras ni perder toda su jugosidad.