Ingredientes
Pasos a seguir
- Poner el aceite en una sartén amplia y calentar a fuego medio.
- Añadir los ajos laminados, el pimiento y la cebolla troceados.
- Sofreír hasta que las verduras se doren un poquito, sin llegar a quemarse. Esto dará más sabor a nuestra salsa de tomate.
- Mientras se hace el sofrito, partir los tomates por la mitad y rallarlos. Yo apuro al rallar y finalmente desecho el pellejo del tomate. Agregar a la sartén, junto con la pimienta, la sal y el laurel.
- Freír el tomate a fuego medio, removiendo frecuentemente. El objetivo es que se evapore el agua del tomate y nos quede una salsa espesa.
- A mitad de este proceso, probamos de sal y añadimos el azúcar para restar acidez al tomate. Agregar la yerbabuena.
- Cuando veamos que la salsa tiene una textura espesa, retirar el laurel y pasar la salsa por el pasapurés para dejarla fina y de un rojo brillante.
Notas
👩🏻🍳El uso del pasapurés en vez de la batidora: Si te gusta que quede una textura homogénea y vas a pasarlo por la túrmix, existe una opción mejor: Al triturar el tomate con el pasapurés de manivela (o pasarlo por el chino), se eliminan por completo la piel y las semillas sin introducir burbujas de aire. La batidora eléctrica mete aire a la mezcla, lo que vuelve la salsa de un color anaranjado apagado y cambia su textura; con el pasapurés, se mantiene un color rojo brillante e intenso y un cuerpo denso. Ese es el secreto de un tomate frito como los de antes.