Ingredientes
Pasos a seguir
- Cortar ambos extremos de la berenjena y enjuagarla bien. No pelar.
- Cortar a lo largo por la mitad. Luego, cortar las dos mitades en forma de bastones no demasiado finos, al menos deben tener un dedo de grosor.
- Poner sobre papel absorbente y añadir sal. Cuando hayan sudado, darles la vuelta y repetir. La sal hace que eliminen parte del amargor. Dejar sudar 5-10 minutos.
- Sumergir las berenjenas en un bol o recipiente con la leche, la sal y la canela. Dejarlas una hora en remojo.
- Sacar y escurrir sin presionar. Poner sobre papel absorbente unos minutos.
- Enharinarlas y freírlas en tandas en el aceite bien caliente, sin que llegue a humear. Voltear para que se doren por ambos lados. Sacar y poner sobre papel absorbente de nuevo.
- Emplatar y añadir la miel de caña en forma de hilos finos, puedes ayudarte con la ayuda de un tenedor o un palito mielero.
Notas
💡 Mi secreto, en dos tiempos: primero las sudo con sal 5-10 minutos sobre papel absorbente, para que suelten el agua que amarga y que luego estropea la fritura. Después las dejo una hora en leche con canela, que las vuelve sedosas. Por fuera crujientes, por dentro cremosas.
💡 Usa harina de garbanzo, la de toda la vida en Andalucía para freír (con ella se hacen las tortillitas de camarones). Queda más crujiente y no lleva gluten. Seca bien las berenjenas antes de enharinarlas y sacude el exceso: cuanto más fina la capa, más crujientes.
💡 Fríelas en tandas, con el aceite bien caliente pero sin que humee. Si echas muchas a la vez, el aceite se enfría y se empapan.
